Los lunes sin corazón y con tormenta,
consecuencias de domingos sin luna llena,
de almas que no pueden morir por "vivir" muertas
y de relojes que sólo lágrimas encierran.
Y repito.
Un alma muerta no puede volver a morir,
pero si dejar de ver.
Por eso cuando me miro en el espejo no veo nada dentro
y vuelvo a respirar contando de diez a cero.
Con goteras en el techo y en el alma,
como ya no tengo sueños no espero ningún mañana,
sólo encontrar la letra con la que de esto salga
y me cambie esta triste mirada.
Más el dolor no se ve pero se siente aquí,
ausente cuando hablo pero no cuando lo hace el boli bic,
incluso pasa desapercibido cual desliz
que aunque no lo sepan deja cicatriz.
Y me cansa llorar siempre por lo mismo,
buscar perderme por instinto
y el no encontrar salida de emergencia para este laberinto,
que cada noche con sangre seca pinto.
Irónico como amar el odio,
como disfrutar sufriéndolo,
como los locos que somos,
sobre todo como pocos lo hacemos.