miércoles, 24 de septiembre de 2014

Hoy

Hoy podría ahogarme en mis lágrimas para que así ellas guardasen los secretos más oscuros de mi moribundo alma. Mi silencio guarda esas lágrimas y mi mirada decaída protege estos silencios.
Tengo un espejo colgado dentro de mi cabeza y cada día me veo peor, hasta el punto de no reconocerme.
Me consuela saber que ahí afuera no me ven tan débil como en verdad soy.
Si te escribo con buena letra es sólo presencia. Me explico.
El frío a finales de septiembre me roza y hace que me sienta como nueva, pero pronto me agobia. Siempre es lo de siempre y siempre es la última vez. Esto no me sirve para nada, joder.
Ni estoy tan sumamente mal, ni tan feliz como cuando se me ve por la calle.

jueves, 18 de septiembre de 2014

Precipicio emocional.

Dejo mis pies colgando en este precipicio emocional. No me estoy dando tiempo suficiente para mí, estoy agotándome para no escribir. Quizá así sea mejor, hasta que explote.
Mi cielo en llamas cada noche, buscando un refugio que no existe o no está a mi alcance, ya no sé.  Una vez me marcho ni espero ni vuelvo a por nadie, lo siento pero hoy os váis a comer mi orgullo y nadie va a quejarse.
Me alimento del dolor que me provoco y cuando no puedo más os lo suelto. Me como el hambre, olvido mi nombre, no me apoyo en ningún hombro y salgo yo sola a la pista de baile. Me llaman cariñosa y al mismo tiempo borde, desconocen lo que por dentro arde.
Me callo, con esto ya sabéis bastante

miércoles, 10 de septiembre de 2014

nothing

Te dejaría ser mi mañana de resaca,
mi lunes sin dormir
contando las horas que me quedan despierta.
También te dejaría ir,
sólo si es lo que quieres de verdad,
en el caso de que lo dudases te obligaría a quedarte.
Te escribiría entre líneas lo que mi mirada intenta ocultar
y lo que mis palabras muchas veces no saben disimular.
Sobre todo sería sincera,
más sincera que la Luna
cuando en noches oscuras dice que no puede iluminar tanto.
Que este desastre no está a la altura de nadie
y yo no soy nadie.
Sólo lo quiero lento y con cariño,
porque lo contrario lo conozco de sobra
y no me aporta.
Quiero un infierno
o un invierno contigo,
soñar despiertos los domingos
y escribirnos para seguir vivos.
Porque si lo bueno se hace esperar
nosotros podríamos llegar a ser lo mejor,
los textos más tristes
y más bonitos a la vez.
Cicatrices que cantan las mismas canciones
de artistas ya perdidos
y algunos no tan perdidos.
No sé, nada que ver.

S

Dime que no eres un falso oasis en este desierto y me tiro de cabeza.

Ya lo dice él, la luna nos tiene envidia cada amanecer.
Así que no me falles esta vez,
que tengo ganas de hacerle ver
que no es un sueño que esta locura podamos ser.

Que si sale bien me tatúo la suerte
de poder escribirte
todo lo que no nos hace falta saber
pero que aún así nos gusta leer.

Que si lo bueno se hace esperar
nosotros vamos a ser lo mejor,
porque a la hora de la verdad
nadie te escribirá como yo.




lunes, 1 de septiembre de 2014

Jamás lo he asumido

Posiblemente hoy sea otra de las noches en las que vuelvo a coger el cuaderno con odio. Y hacía tiempo que no.
Tengo el alma desencajada y pide salir a gritos. Las lágrimas no dejaron nota y saltaron al vacío mientras contaban las penas que tardaban en caer. Vuelvo a tener la cabeza en hace casi cuatro años y eso verdaderamente me atormenta.
El espejo me suplica que si de verdad quiero seguir hacia adelante que no mire más, y mi almohada traumatizada por mis sueños rotos pide un cambio de chip.
Y yo para qué voy a querer darme más oportunidades si luego nunca cumplo lo que me prometo.
También he vuelto a escuchar las canciones que rompen (más) mis rotos y ya casi ni lo siento.
Yo, que de las cenizas hago fuego todas las noches entre líneas, como lanzando señales de humo hacia las estrellas que ya han muerto, para que vean que no las olvido brillen o no.
No sé si me sobra sentimiento o me faltan palabras para hablar del mundo que tengo dentro y de lo vacía que me siento cargando con él.
Desconozco la felicidad del ignorante y creo que ya es demasiado tarde.
Hoy las estrellas van a llorar conmigo las cuatro lágrimas que no me han salido en todo este tiempo. Guarden silencio, esto sólo acaba de empezar.

Jamás lo he asumido.