martes, 11 de noviembre de 2014

Nada vuelve

El día que me duelan las ganas seguramente estaré muerta. No me quedará más que seguir mordiendo este silencio que estará sellando mi tumba. Nada volverá porque nada vuelve.
Los recuerdos sólo serán cenizas que yo misma soplaré y nadie habrá visto nada jamás.
Mi alma saldrá de mí dejando así mi cuerpo sin identidad y se irá a otra dimensión. Mis huesos entonces estarán llorando tiempo. Tiempo que mi cabeza tiró al mar en la peor de mis tormentas. Y en pleno canal que he abierto en mis pulmones esta noche se respirará la nostalgia por el paso de mis fantasmas por ella.
Ninguna de mis lágrimas volverá a escribir los golpes que no he dado a mi pared y se derrumbará el muro alto de orgullo que pocos lograron escalar. Tampoco volveré a escuchar los latidos acelerados de mi corazón al sentir  la tinta en mis sentimientos. Nada volverá porque nada vuelve.
Las miradas con las que habré conectado no existirán, porque lo que fui y no tuve valor de ser será simplemente una estrella apagada más en este cielo nuboso. Seguramente se habrá desintegrado mi gesto serio y estos versos.
Que la vida no supo salvarme no será noticia, y para saber todo esto no me hace falta ningún vidente que me venda una fortuna. Habrá dado igual si hice las cosas mal o traté de hacerlas bien. En cada anochecer no tendré puesto ningún objetivo.
Sé que las copas de más en mi tiempo libre es quitarme días, y el humo en mis pulmones es una libertad con cáncer terminal. Algún día todo esto estallará y la entropía no encontrará ningún punto dónde acabar.
Seré una nota muda en una escala de grises perfectamente combinada con el color de mis ojos en algún momento.
Lo que callé tendrá la misma importancia que lo que dije o lo que no escribí. El feliz y el infeliz estarán bajo la misma corteza y mi no-yo sólo estará pidiendo salir fuera de la Tierra. Los tachones sólo serán otro capítulo más de mi propio olvido y mi punto final será un salto al vacío sabiendo que no había siguiente renglón. Cuando la muerte pasee por mi barrio empezaré a rezar a todo lo que no creo porque quiero vivir. Y entonces estaré dando una patada a mis principios por alargar un final que hasta ese momento me daba absolutamente igual.
Nadie comprenderá el final, pero mucho menos el principio de esta pequeña nota mental que es mi vida.
Habrá dado igual que me haya arrancado el alma para escribir esta hoja que nadie leerá.

martes, 21 de octubre de 2014

Fantasía

Antes que huesos soy contradicción.
Noches en vela mojando el colchón
porque dejándome guiar por la razón
me olvidé de cómo usar el corazón.
Y eso es lo que necesito,
poder abrir la jaula
sin tener que pedirme permiso,
y dejarme llevar sin tenerlo previsto.
Para eso necesito una llave a mi medida
aunque no conozca cual es la mía,
y cuando llegue el día
terminará siendo una fantasía.


miércoles, 8 de octubre de 2014

Game over

Estoy aprendiendo a no llorar en las despedidas.
No sé si es que no me va tan mal o me estoy empezando a engañar a mí misma con lo que disimulo. El caso es que no me estoy dando tiempo para centrarme en mí, pero si en lo relacionado conmigo. No sé si me explico.
Sigo hablando con la luna sobre ti cada noche, echando monedas al aire para ver si vuelves. Pero no vuelves.
Y es que yo sólo pretendía que tú tensaras la cuerda cuando yo sólo quisiese soltarla. La soltaste y me quedé esperando.
He perdido la suerte, el equilibrio y la mágia en mis letras.
Yo, que de cada letra de tu nombre saqué un significado, hoy sólo rezo para no volver a soñarle. O seguiré haciéndome daño. Y bastante daño me hago ya independientemente.
Hoy más que nunca escribo a alguien que no conozco algo que no seremos.
Te regalo todo el dolor que me sobra, esto me ahoga.
Seguiré aullando a la Luna las noches que me sienta sola.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Hoy

Hoy podría ahogarme en mis lágrimas para que así ellas guardasen los secretos más oscuros de mi moribundo alma. Mi silencio guarda esas lágrimas y mi mirada decaída protege estos silencios.
Tengo un espejo colgado dentro de mi cabeza y cada día me veo peor, hasta el punto de no reconocerme.
Me consuela saber que ahí afuera no me ven tan débil como en verdad soy.
Si te escribo con buena letra es sólo presencia. Me explico.
El frío a finales de septiembre me roza y hace que me sienta como nueva, pero pronto me agobia. Siempre es lo de siempre y siempre es la última vez. Esto no me sirve para nada, joder.
Ni estoy tan sumamente mal, ni tan feliz como cuando se me ve por la calle.

jueves, 18 de septiembre de 2014

Precipicio emocional.

Dejo mis pies colgando en este precipicio emocional. No me estoy dando tiempo suficiente para mí, estoy agotándome para no escribir. Quizá así sea mejor, hasta que explote.
Mi cielo en llamas cada noche, buscando un refugio que no existe o no está a mi alcance, ya no sé.  Una vez me marcho ni espero ni vuelvo a por nadie, lo siento pero hoy os váis a comer mi orgullo y nadie va a quejarse.
Me alimento del dolor que me provoco y cuando no puedo más os lo suelto. Me como el hambre, olvido mi nombre, no me apoyo en ningún hombro y salgo yo sola a la pista de baile. Me llaman cariñosa y al mismo tiempo borde, desconocen lo que por dentro arde.
Me callo, con esto ya sabéis bastante

miércoles, 10 de septiembre de 2014

nothing

Te dejaría ser mi mañana de resaca,
mi lunes sin dormir
contando las horas que me quedan despierta.
También te dejaría ir,
sólo si es lo que quieres de verdad,
en el caso de que lo dudases te obligaría a quedarte.
Te escribiría entre líneas lo que mi mirada intenta ocultar
y lo que mis palabras muchas veces no saben disimular.
Sobre todo sería sincera,
más sincera que la Luna
cuando en noches oscuras dice que no puede iluminar tanto.
Que este desastre no está a la altura de nadie
y yo no soy nadie.
Sólo lo quiero lento y con cariño,
porque lo contrario lo conozco de sobra
y no me aporta.
Quiero un infierno
o un invierno contigo,
soñar despiertos los domingos
y escribirnos para seguir vivos.
Porque si lo bueno se hace esperar
nosotros podríamos llegar a ser lo mejor,
los textos más tristes
y más bonitos a la vez.
Cicatrices que cantan las mismas canciones
de artistas ya perdidos
y algunos no tan perdidos.
No sé, nada que ver.

S

Dime que no eres un falso oasis en este desierto y me tiro de cabeza.

Ya lo dice él, la luna nos tiene envidia cada amanecer.
Así que no me falles esta vez,
que tengo ganas de hacerle ver
que no es un sueño que esta locura podamos ser.

Que si sale bien me tatúo la suerte
de poder escribirte
todo lo que no nos hace falta saber
pero que aún así nos gusta leer.

Que si lo bueno se hace esperar
nosotros vamos a ser lo mejor,
porque a la hora de la verdad
nadie te escribirá como yo.




lunes, 1 de septiembre de 2014

Jamás lo he asumido

Posiblemente hoy sea otra de las noches en las que vuelvo a coger el cuaderno con odio. Y hacía tiempo que no.
Tengo el alma desencajada y pide salir a gritos. Las lágrimas no dejaron nota y saltaron al vacío mientras contaban las penas que tardaban en caer. Vuelvo a tener la cabeza en hace casi cuatro años y eso verdaderamente me atormenta.
El espejo me suplica que si de verdad quiero seguir hacia adelante que no mire más, y mi almohada traumatizada por mis sueños rotos pide un cambio de chip.
Y yo para qué voy a querer darme más oportunidades si luego nunca cumplo lo que me prometo.
También he vuelto a escuchar las canciones que rompen (más) mis rotos y ya casi ni lo siento.
Yo, que de las cenizas hago fuego todas las noches entre líneas, como lanzando señales de humo hacia las estrellas que ya han muerto, para que vean que no las olvido brillen o no.
No sé si me sobra sentimiento o me faltan palabras para hablar del mundo que tengo dentro y de lo vacía que me siento cargando con él.
Desconozco la felicidad del ignorante y creo que ya es demasiado tarde.
Hoy las estrellas van a llorar conmigo las cuatro lágrimas que no me han salido en todo este tiempo. Guarden silencio, esto sólo acaba de empezar.

Jamás lo he asumido.

lunes, 18 de agosto de 2014

Lunes de tormenta

Los lunes sin corazón y con tormenta,
consecuencias de domingos sin luna llena,
de almas que no pueden morir por "vivir" muertas
y de relojes que sólo lágrimas encierran.

Y repito.

Un alma muerta no puede volver a morir,
pero si dejar de ver.
Por eso cuando me miro en el espejo no veo nada dentro
y vuelvo a respirar contando de diez a cero.

Con goteras en el techo y en el alma,
como ya no tengo sueños no espero ningún mañana,
sólo encontrar la letra con la que de esto salga
y me cambie esta triste mirada.

Más el dolor no se ve pero se siente aquí,
ausente cuando hablo pero no cuando lo hace el boli bic,
incluso pasa desapercibido cual desliz
que aunque no lo sepan deja cicatriz.

Y me cansa llorar siempre por lo mismo,
buscar perderme por instinto
y el no encontrar salida de emergencia para este laberinto,
que cada noche con sangre seca pinto.

Irónico como amar el odio,
como disfrutar sufriéndolo,
como los locos que somos,
sobre todo como pocos lo hacemos.